A pocas horas de conmemorarse el 204 aniversario de la independencia de Honduras, la titular del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, llamó a reflexionar sobre las condiciones que enfrenta el país y sostuvo que la separación política de 1821 aún no representa una emancipación plena para los hondureños.
En un extenso mensaje publicado en su cuenta de X, bajo el título “La independencia que todavía nos deben”, Castellanos planteó que las celebraciones patrias, acompañadas de banderas, discursos y actos oficiales, también deberían servir para examinar las distintas formas de dependencia que persisten en Honduras y Centroamérica.
La funcionaria identificó entre los principales obstáculos para alcanzar una verdadera libertad ciudadana a la violencia, la pobreza, la corrupción, la impunidad, la desigualdad, la polarización política y el debilitamiento de las instituciones.
Violencia y falta de oportunidades
Castellanos señaló que la violencia no se reduce a los homicidios o la delincuencia. Según su reflexión, también comprende situaciones como la extorsión, la persecución de líderes comunitarios, la criminalización de la protesta y el desplazamiento de familias.
Ante este panorama, consideró necesario fortalecer la investigación criminal y garantizar la independencia de los tribunales, al tiempo que se generan oportunidades para la juventud y se impulsan políticas sociales.
En el ámbito económico, cuestionó las condiciones que mantienen a numerosos sectores de la población en escenarios de empleo precario e informalidad, además de relacionarlas con fenómenos como la migración y las dificultades para acceder de manera adecuada a servicios esenciales como la educación y la salud.
Crítica a la polarización y la concentración del poder
Otro de los aspectos abordados por la titular del CNA fue la polarización política. Castellanos advirtió sobre el empleo de las ideologías como herramientas de división social y cuestionó que la discusión pública se transforme en un intercambio de descalificaciones entre quienes mantienen posiciones políticas enfrentadas.
También expresó críticas al populismo y a la concentración del poder en torno a determinadas figuras políticas. En ese sentido, sostuvo que una democracia requiere instituciones sólidas, límites al ejercicio del poder, rendición de cuentas y garantías para los derechos de la ciudadanía.
Sobre la corrupción, señaló que sus efectos no se limitan al daño económico, sino que también deterioran la confianza de la población en las instituciones y en el sistema democrático.
Una independencia pendiente
Como parte de su conclusión, Castellanos planteó que Honduras necesita avanzar hacia una “emancipación institucional, económica y cultural”, sustentada en el combate a la impunidad, la manipulación política, la pobreza y el caudillismo.
El mensaje, difundido en vísperas del 15 de septiembre, vuelve a colocar en el debate público la interrogante sobre el significado de la independencia para los hondureños, más de dos siglos después de 1821.
“La patria, entonces, no debería medirse por la cantidad de banderas que levantamos una vez al año, sino por la libertad con la que podemos vivir”, concluyó Castellanos.

