MADRID, España.— Al menos 68 personas murieron y más de 60 resultaron heridas tras la colisión de dos trenes de alta velocidad registrada este miércoles cerca de la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, al sur de Madrid. Las autoridades investigan las circunstancias del siniestro, mientras los equipos de emergencia continúan las labores de búsqueda de víctimas.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, advirtió que el número de fallecidos podría aumentar, debido a que los rescatistas todavía buscan cuerpos entre los restos de los convoyes con ayuda de perros especializados. El funcionario calificó el accidente como una «tragedia sin paliativos».
El choque involucró a un tren de alta velocidad de la empresa pública Renfe, que transportaba a 378 pasajeros con destino a Sevilla, y otro de la compañía Iryo, en el que viajaban 174 personas, incluido un bebé. Según la información proporcionada, el tren de Renfe impactó por detrás contra el convoy de Iryo, que permanecía detenido en la vía. La colisión provocó el descarrilamiento de dos vagones de este último, que cayeron por un terraplén.
Las primeras explicaciones sobre el accidente apuntan a una posible falla en la gestión del tráfico ferroviario. De acuerdo con fuentes del Ministerio de Transportes, a las 08:30 horas se produjo una caída del sistema de seguridad LZB, utilizado en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. La interrupción ocasionó la detención de al menos seis trenes.
Seis minutos después, a las 08:36 horas, el centro de control de Adif autorizó al maquinista del tren de Renfe a reanudar la marcha. El convoy recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de colisionar con el tren de Iryo, que continuaba detenido, a las 08:53 horas.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó la autorización como una decisión «a todas luces errónea» e «inexplicable», al haberse ordenado la reanudación del recorrido sin una limitación de velocidad y pese a la presencia de otro tren detenido más adelante. Según el funcionario, esa decisión constituye el origen del accidente.
Por su parte, Ramiro Aurin, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, señaló a la agencia EFE que la causa más probable sería un error humano, al considerar que el tren de Renfe circulaba a unos 200 kilómetros por hora cuando impactó contra el convoy inmovilizado.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó hasta el lugar del siniestro y aseguró que las autoridades investigarán los hechos hasta esclarecer lo ocurrido. También anunció que el Ejecutivo decretará tres días de luto oficial y lamentó que España enfrente dos accidentes graves en su red ferroviaria de alta velocidad en un mismo año.
Sánchez hizo referencia al siniestro del pasado 18 de enero en Adamuz, Córdoba, cuando un tren de Iryo descarriló e invadió la vía por la que circulaba otro convoy, con un saldo de 46 muertos y más de 120 heridos.
El líder del opositor Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, exigió una investigación gubernamental inmediata y otra judicial, con todos los medios disponibles y sin interferencias. No obstante, sostuvo que la discusión sobre las responsabilidades políticas debe esperar, al considerar que no era el momento para ese debate.
Como parte de las diligencias, agentes de la Guardia Civil y técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios interrogaron al trabajador que operaba el centro de control encargado de regular el tráfico en la línea Madrid-Sevilla cuando ocurrió la colisión.
Tras el accidente, las autoridades suspendieron todo el tráfico ferroviario de alta velocidad en esa ruta y recomendaron a los pasajeros con billetes para ese recorrido que no acudieran a las estaciones. Equipos terrestres y aéreos de emergencia, incluida una unidad militar especializada, participaron en las labores de rescate y traslado de los heridos a hospitales cercanos.
La emergencia también provocó largas esperas en las estaciones de Santa Justa, en Sevilla, y Atocha, en Madrid, donde numerosos pasajeros aguardaban información sobre sus desplazamientos.
En paralelo, el sindicato de maquinistas Semaf confirmó que mantendrá la huelga convocada para este jueves en Renfe. La organización sostiene la medida como parte de sus exigencias para reforzar la seguridad ferroviaria y garantizar el cumplimiento de los compromisos orientados a introducir cambios estructurales en el sistema.

