El jefe de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, advirtió que el suministro de agua en el Distrito Central podría mantenerse hasta el 23 de agosto, en caso de que las lluvias continúen siendo insuficientes y los niveles de los embalses sigan disminuyendo.
Boquín explicó que actualmente la represa Los Laureles se encuentra al 40 % de su capacidad, mientras que Concepción registra un 37 %, niveles que mantienen bajo presión el sistema de abastecimiento de la capital hondureña.
“Tenemos agua suficiente para dar el servicio como lo estamos dando hasta el 22 o 23 de agosto; si las lluvias no mejoran o sigue este comportamiento, ese sería el escenario que tendríamos”, manifestó.
El funcionario indicó que, si para esa fecha no se presentan precipitaciones importantes, la UMAPS podría recurrir a medidas adicionales para prolongar la disponibilidad del recurso, incluyendo la extracción de agua de los embalses y procesos de potabilización con químicos.
Asimismo, señaló que esperan que las lluvias de septiembre permitan recuperar parte de la capacidad de almacenamiento, aunque reconoció que será difícil alcanzar los niveles óptimos de los embalses, por lo que la emergencia podría extenderse hasta el primer cuatrimestre de 2027.
El titular de UMAPS recordó que el mayor período de racionamiento registrado en la capital ha sido de nueve días y expresó su esperanza de no llegar a ese escenario, aunque no descartó implementar medidas más estrictas si persiste la falta de lluvias.
Entre los proyectos para fortalecer el abastecimiento de agua, Boquín mencionó la finalización de la represa San José y la reducción de las fugas en la red de distribución, que actualmente rondan el 40 %, con la meta de disminuirlas al 20 %.
Según detalló, se prevé concluir la construcción de la represa San José en diciembre de 2027 y que entre en funcionamiento durante el primer trimestre de 2028, beneficiando sectores como la colonia Kennedy, Villa Olímpica y zonas cercanas.
A largo plazo, la institución contempla la construcción de nuevas fuentes de almacenamiento, entre ellas los proyectos Jiniguare, Río del Hombre y Quiebra Montes, como parte de una estrategia para garantizar el suministro hídrico en la capital.

