Nasry Juan Asfura es juramentado presidente de Honduras con un llamado a la unidad y al trabajo para el pueblo

El acto de investidura de Nasry Juan Asfura se desarrolló en el Congreso Nacional de Honduras bajo un enfoque de austeridad, sin la presencia de mandatarios extranjeros y con una organización orientada a reducir gastos en medio de presiones sociales y limitaciones presupuestarias. A diferencia de ceremonias anteriores, no se realizó transmisión obligatoria en cadena nacional, lo que permitió a los medios definir de forma independiente su cobertura y dio al evento un carácter menos protocolario.

Durante su discurso, Asfura hizo énfasis en la urgencia de atender las principales demandas ciudadanas, destacando temas como seguridad, empleo y lucha contra la corrupción. “El tiempo empezó a correr. No podemos perder; tenemos que resolver los problemas de la gente”, expresó ante los asistentes.

En la sesión solemne, el mandatario recibió la banda presidencial de manos de su esposa, Lissette del Cid, mientras sus hijas sostuvieron la Biblia y la Constitución durante la juramentación, en un acto que combinó simbolismo familiar con los elementos tradicionales. La ceremonia incluyó honores militares a cargo de cadetes y momentos de carácter religioso.

Uno de los ejes centrales de su mensaje fue el llamado a la reconciliación nacional. El nuevo jefe del Ejecutivo instó a dejar atrás la confrontación política y a trabajar de manera conjunta, subrayando que el país necesita unidad para avanzar hacia la paz y el desarrollo. En esa línea, convocó a los 298 alcaldes a colaborar en iniciativas de descentralización y fortalecimiento de la gobernanza local.

Asimismo, anunció una orientación gubernamental basada en la austeridad y la eficiencia, planteando una reducción del aparato estatal para optimizar recursos y destinarlos a programas sociales. Esta línea de acción, según indicó, busca garantizar resultados concretos para la población.

Asfura también reconoció el papel de los consejeros del Consejo Nacional Electoral —Carlos Enrique Cardona, Ana Paola Hall y Cossette López Osorio— así como de las Fuerzas Armadas, por su rol en el proceso electoral y la transición institucional.

La toma de posesión se produce tras las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, cuyos resultados fueron objeto de cuestionamientos por parte de sectores opositores, aunque el órgano electoral sostuvo que reflejan la voluntad popular. Con este escenario, el nuevo gobierno inicia funciones en medio de altas expectativas ciudadanas en materia de empleo, institucionalidad y justicia.

Con su juramentación, Nasry Asfura asume como el 37.º presidente de Honduras, dando inicio a una administración que tendrá como principal reto responder a las demandas sociales y fortalecer la confianza pública.

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