Las Fuerzas Armadas de Honduras dieron de baja de manera deshonrosa a 125 de sus miembros entre enero y septiembre de 2026, por faltas graves relacionadas con la ética, el honor militar, la disciplina y la imagen institucional, informó este miércoles el coronel Héctor Fajardo.
Del total de militares separados, 122 pertenecían al personal de tropa, mientras que los tres restantes correspondían a otros rangos, entre ellos oficiales y suboficiales. La lista también incluye a un coronel.
Fajardo explicó que las medidas se aplicaron mediante procedimientos administrativos establecidos en la normativa interna de la institución y en la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas, que contempla las causas para ejecutar una separación deshonrosa del servicio.
Tribunal de honor y mecanismos de depuración
Entre los oficiales dados de baja figura el coronel Juan Carlos Osorto Castillo, exdirector del centro penal de Támara, quien fue separado después de una investigación administrativa realizada por un tribunal de honor.
El coronel Fajardo calificó estas acciones como mecanismos de autodepuración institucional, orientados a identificar y apartar de las filas militares a quienes incumplen las disposiciones internas y los principios que rigen la conducta de los uniformados.
Según explicó, los procedimientos se desarrollan con apego al debido proceso y permiten aplicar las sanciones correspondientes cuando se comprueban faltas graves.
Entre las conductas que pueden motivar estas medidas mencionó actos de indisciplina, el consumo de bebidas alcohólicas durante el cumplimiento de misiones y comportamientos deshonrosos cometidos incluso durante las vacaciones o períodos de vida libre, cuando afectan la imagen de las Fuerzas Armadas.
Separación deshonrosa no sustituye un proceso penal
Al referirse a la posibilidad de que algunas de estas conductas también constituyan delitos, Fajardo aclaró que la separación deshonrosa es una sanción administrativa que la institución aplica internamente.
Detalló que las Fuerzas Armadas tienen competencia para conocer y sancionar las faltas contempladas en sus reglamentos, pero no para juzgar delitos, cuya investigación y persecución corresponden a las autoridades competentes.
El oficial reiteró que estos mecanismos buscan preservar la disciplina militar y garantizar que permanezcan en la institución quienes cumplan las normas y los principios de conducta establecidos para sus integrantes.

